La amenaza
La Viesca, los sondeos y la presión minera acumulada.
La amenaza sobre el valle no empezó ayer. Durante años se han realizado, promovido o intentado sondeos y trabajos vinculados a la fluorita en el entorno de La Collada, La Viesca y las parroquias rurales entre Siero y Gijón/Xixón.
Ahora se suma una nueva autorización para sondeos vinculados al proyecto Prospección Geológica en el Distrito de La Collada 2.ª fase. Para Somos Valle del Agua, estos sondeos no son una actuación aislada: forman parte del camino hacia la reapertura o ampliación de la mina La Viesca.
Nuestra posición es clara: ningún sondeo, ninguna mina.
Mapa de nuevos sondeos
La Collada 2.ª fase: nuevos puntos sobre un valle ya presionado.
Este mapa muestra la ubicación de los nuevos sondeos del proyecto de prospección geológica en el Distrito de La Collada 2.ª fase.
Para la plataforma, cada punto del mapa no es una marca abstracta: es una posible entrada al subsuelo, una afección sobre fincas, caminos, aguas, viviendas y vida rural.
Sumado a lo que ya hicieron o intentaron hacer
Los nuevos sondeos se añaden a una historia de perforaciones sobre el valle.
Este segundo mapa recoge sondeos ya realizados o intentados en el entorno afectado. Por eso no aceptamos que la nueva autorización se presente como si empezara desde cero.
El problema no es solo un sondeo concreto. Es la acumulación de perforaciones, intentos, investigaciones, accesos y presión minera sobre un territorio rural habitado.
Cada sondeo cuenta
UN SOLO SONDEO puede ocasionar una catástrofe.
Un sondeo minero es una perforación del subsuelo. Sirve para investigar qué hay bajo tierra: capas geológicas, mineralización, profundidad, continuidad de un posible yacimiento y condiciones del terreno.
Pero sobre el terreno no es una raya en un plano. Es una entrada física bajo nuestros pies. Si se ubica, diseña, ejecuta, sella o abandona mal, puede atravesar niveles con agua, conectar capas que antes estaban separadas, arrastrar materiales indeseados o abrir vías de contaminación hacia aguas subterráneas.
No decimos que todo sondeo destruya automáticamente un acuífero. Decimos algo más serio: hay casos documentados donde sondeos mal ubicados, mal diseñados, mal sellados o mal abandonados han contaminado aguas, conectado acuíferos o dejado pasivos ambientales. En un valle ya perforado y castigado por la minería, ningún nuevo sondeo es aceptable.
Un agujero mal hecho no termina cuando se va la máquina.
Puede quedar como una vía abierta en el subsuelo: para el agua, para contaminantes, para gases, para lodos o para conexiones entre capas que antes estaban separadas.
Casos documentados
Cuando se perfora el subsuelo, los errores pueden quedarse durante años.
Estos casos no son idénticos al valle ni sustituyen un estudio técnico local. Sirven para demostrar algo fundamental: los sondeos, pozos y perforaciones mal controlados pueden tener consecuencias reales sobre el agua, el subsuelo y el medio ambiente.
Lue, Colunga · Asturias
Un trabajo publicado en Geogaceta por investigadores vinculados a la Universidad de Oviedo analizó contaminación del agua de abastecimiento doméstico procedente de sondeos que captaban un acuífero. El estudio relaciona el problema con sondeos ubicados y diseñados sin el control hidrogeológico adecuado, que atravesaron niveles con partículas ricas en metales pesados.
Campo de Cartagena
Estudios científicos han analizado cómo sondeos con fugas pueden contribuir a la contaminación de un acuífero confinado regional al conectar niveles de agua que deberían permanecer separados.
Los Álamos · Nuevo México
Un estudio histórico sobre pozos de caracterización describió contaminación cruzada en el pozo R-22, donde operaciones de perforación permitieron el movimiento de agua contaminada a través del sondeo durante semanas.
Conexión entre acuíferos
Una revisión técnica del Gobierno australiano sobre fallos en pozos y sondeos advierte que pueden generar conectividad inducida entre acuíferos, fugas entre formaciones y cambios medibles en la química del agua.
Qué puede pasar
Un sondeo mal ejecutado puede abrir riesgos que no se ven desde la superficie.
La perforación puede atravesar niveles con agua subterránea, conectar capas geológicas, mover materiales del subsuelo, generar lodos y aguas de perforación o dejar una vía mal sellada bajo el terreno.
En un valle con fontes, pozos, tomas de agua, prados húmedos, escorrentías y aguas subterráneas, no aceptamos que se siga perforando como si el subsuelo fuera una hoja en blanco.
Puede atravesar niveles con agua subterránea.
Puede conectar capas geológicas que antes estaban separadas.
Puede abrir una vía de entrada para contaminantes.
Puede arrastrar materiales con metales u otras sustancias no deseadas.
Puede generar lodos, recortes y aguas de perforación.
Puede convertirse en un pasivo ambiental si se abandona o sella mal.
El subsuelo también cuenta
Esto no es una posibilidad abstracta. Ya lo hemos vivido.
La oposición a la mina no nace de una teoría. Nace de años de experiencia en el valle. La vecindad ha sufrido y denunciado hundimientos, socavones, grietas, desplazamientos del terreno y afecciones vinculadas a un subsuelo alterado por galerías, huecos mineros, labores antiguas y presencia de agua subterránea.
Cuando una mina deja galerías, huecos o labores subterráneas sin restauración, relleno, sellado o estabilización suficiente, el terreno puede perder resistencia. Si además entran aguas subterráneas, aparecen filtraciones o se inundan antiguas galerías, la inestabilidad puede agravarse.
Por eso no aceptamos que se nos hable de nuevos sondeos como si fueran una actuación menor. El valle ya ha pagado durante años las consecuencias de una actividad minera mal controlada y de una administración que no ha protegido suficientemente a quienes viven aquí.
Hundimientos y subsidencias
La vecindad ha denunciado movimientos y hundimientos del terreno en zonas vinculadas a antiguas labores mineras y a un subsuelo alterado.
Socavones
Los socavones no son una hipótesis lejana para el valle. Son parte de una memoria vecinal de daños, miedo e incertidumbre sobre lo que ocurre bajo tierra.
Aguas subterráneas
Las galerías inundadas, filtraciones y cambios en los flujos de agua pueden agravar la inestabilidad del terreno y afectar al equilibrio hídrico del valle.
Falta de control
Lo que la vecindad ha vivido demuestra que no bastan promesas de vigilancia. Hace falta parar nuevos sondeos y evitar que la mina siga avanzando.
Memoria del daño
Socavones, hundimientos y un subsuelo alterado.
No hablamos de alarmismo. Hablamos de daños visibles, memoria vecinal y años de afecciones sufridas por quienes viven en el valle.
Socavón documentado
Hundimiento o pérdida de terreno documentada por la vecindad en el entorno afectado por la actividad minera.
Terreno afectado
Imagen de afección sobre el terreno vinculada a la memoria vecinal de inestabilidad, grietas o desplazamientos.
Subsuelo inestable
La experiencia del valle demuestra que la minería subterránea puede dejar huellas visibles durante años.
Daños acumulados
Cada imagen ayuda a documentar por qué la vecindad rechaza nuevos sondeos y la vuelta de la mina.
Presión acumulada
No es una campaña aislada. Es una estrategia de avance sobre el territorio.
La autorización publicada permite 31 nuevos sondeos vinculados al proyecto La Collada Fase 2. Además, la Coordinadora Ecoloxista ha señalado públicamente que en la zona existirían datos de numerosos sondeos anteriores: 81 en La Collada, 50 en Viescas, 27 en La Camocha y 21 realizados en 2024.
Esa información debe aclararse oficialmente. La vecindad tiene derecho a saber qué se ha perforado, cuándo, con qué permisos, bajo qué control ambiental y con qué consecuencias acumuladas.
179 + 31
Si esos datos se confirman, no hablamos de un sondeo suelto ni de una actuación menor. Hablamos de una presión continuada sobre el subsuelo y sobre la vida rural.
La respuesta de la plataforma es clara: ningún sondeo más.
Por qué decimos no
No queremos que perforen “con cuidado”. Queremos que no perforen.
Un valle que ya ha sufrido hundimientos, socavones, grietas, ruido, maquinaria y afecciones al subsuelo no puede tratarse como un laboratorio minero.
Aquí hay casas, fincas, fontes, tomas de agua, caleyes, praos, animales, negocios, memoria y vecindad. Cada sondeo que se permite acerca un poco más el escenario que queremos evitar: la vuelta de la mina al valle.
Por eso la posición de Somos Valle del Agua no es negociable: ningún sondeo, ninguna mina.
Agua
Fuentes, manantiales, pozos, tomas de agua, escorrentías y aguas subterráneas no pueden ponerse en riesgo para abrir camino a una mina.
Subsuelo
Un territorio perforado una y otra vez no puede tratarse como si cada agujero no tuviera relación con el anterior.
Vida diaria
Maquinaria, ruido, polvo, accesos, camiones y ocupaciones afectan directamente a quienes viven, trabajan y cuidan fincas.
Futuro
El valle tiene derecho a un futuro rural digno, no a quedar condicionado por una actividad extractiva que otros deciden desde fuera.
El campo no es un patio trasero
Las zonas rurales no están al servicio de las ciudades ni de la industria.
No aceptamos que el valle sea tratado como un espacio vacío donde colocar lo que otros no quieren ver: minas, parques de baterías, torres de alta tensión, líneas eléctricas o infraestructuras decididas lejos de quienes viven aquí.
El campo no es el patio trasero de las zonas urbanas ni de los polígonos industriales. Es territorio habitado, productivo, con memoria, con agua, con paisaje, con trabajo y con futuro.
No a la mina La Viesca.
No a nuevos sondeos mineros.
No a parques de baterías impuestos sobre el campo.
No a torres y líneas que fragmenten el territorio rural.
Sí al agua, a la vecindad y al futuro del valle.
Otro futuro es posible
Un valle vivo, productivo y cuidado.
Frente a un modelo extractivo e impuesto, defendemos un futuro basado en producción local, ganadería, sidra, turismo rural, pequeños negocios, rehabilitación de vivienda, patrimonio, caminos cuidados y fontes limpias.
Fuentes
Referencias utilizadas
Esta página utiliza fuentes públicas, técnicas y cartográficas para contextualizar los sondeos, la presión minera acumulada y los riesgos hidrogeológicos.
Universidad de Oviedo / Geogaceta
Caso de Lue, Colunga: contaminación del agua de abastecimiento doméstico procedente de sondeos que captaban un acuífero, con partículas ricas en metales pesados.
Campo de Cartagena
Estudio sobre el papel de sondeos con fugas en la contaminación de un acuífero confinado regional.
Los Álamos
Informe sobre contaminación cruzada durante operaciones de perforación en un pozo de caracterización.
Conectividad entre acuíferos
Revisión técnica sobre fallos en pozos y sondeos que pueden inducir conexión entre acuíferos y cambios en la química del agua.
