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Nuevos sondeos de fluorita en Siero: Somos Valle del Agua alerta del riesgo para el agua, las viviendas y la seguridad del valle

Somos Valle del Agua alerta del riesgo para el agua, las viviendas y la seguridad del valle.

La tercera campaña de prospecciones en cinco años vuelve a encender la alarma entre los vecinos de Siero y Xixón tras los problemas denunciados durante actuaciones anteriores. La asociación advierte de que, en un momento en el que Asturias empieza a sufrir problemas de disponibilidad de agua, no se puede asumir ningún riesgo sobre los sistemas de aguas subterráneas sin garantías científicas, independientes y públicas.

Los sondeos para la búsqueda de fluorita han vuelto al valle. Hoy se ha localizado el inicio de una nueva campaña de perforaciones en la parroquia rural de Muñó, en Siero, prácticamente en el límite con el concejo de Xixón. Y para quienes vivimos aquí no es simplemente una máquina haciendo un agujero en una finca.

Es la tercera campaña de sondeos en apenas cinco años sobre un territorio cuyos vecinos ya han denunciado durante anteriores actuaciones vibraciones y explosiones percibidas desde sus viviendas, aparición de grietas y socavones, alteraciones y disminuciones de determinadas fuentes y reservas de agua, problemas para explotaciones agrícolas y ganaderas y situaciones de riesgo provocadas por maquinaria pesada circulando por una red viaria rural que difícilmente puede soportarla.

Por eso existe miedo. Y por eso creemos que lo que está sucediendo en Muñó no debería preocupar únicamente a los vecinos de Muñó, Valdornón o las parroquias próximas. Debería preocupar a Asturies.

Porque debajo de nuestros prados, pueblos y montes existe algo mucho más valioso que cualquier mineral que pueda extraerse de ellos: agua. Agua subterránea que circula por el terreno, alimenta manantiales y fuentes, mantiene arroyos y ríos, abastece fincas y explotaciones ganaderas y forma parte de un sistema natural del que dependen nuestros pueblos y nuestros ecosistemas.

Y precisamente ahora, cuando este mismo verano los asturianos hemos empezado a escuchar y leer noticias sobre escasez, dificultades de abastecimiento y problemas relacionados con la disponibilidad de agua en diferentes lugares de nuestra región, creemos que existe una pregunta que toda la sociedad debería hacerse: ¿Tiene sentido asumir riesgos sobre nuestras reservas de agua subterránea para buscar fluorita?

La minería y las perforaciones sobre terrenos hidrogeológicamente sensibles pueden alterar las circulaciones naturales del agua subterránea. Precisamente por ello queremos saber qué estudios existen sobre los acuíferos afectados, qué conexiones mantienen con manantiales y cauces superficiales, qué riesgos existen de modificar sus flujos y qué medidas se han establecido para evitar cualquier posible contaminación.

No queremos respuestas cuando aparezca el problema. Queremos garantías antes de perforar. Porque una empresa puede terminar una campaña de sondeos, desmontar una máquina y marcharse. El agua que perdamos puede no volver.

Y esta preocupación no nace únicamente de una hipótesis. Los habitantes de este territorio llevan años comunicando incidencias que consideran coincidentes con las diferentes actuaciones desarrolladas en el valle. Vecinos han relatado vibraciones y explosiones sentidas desde el interior de sus casas. Se han denunciado grietas y desperfectos en viviendas y la aparición de socavones. Agricultores y ganaderos han comunicado disminuciones y alteraciones en puntos de agua de los que dependen sus explotaciones.

Son hechos e incidencias que deben ser investigados y cuya posible relación con las actuaciones realizadas debe determinarse técnicamente. Lo que resulta difícil de aceptar es que se autorice una nueva campaña sin que quienes vivimos aquí tengamos respuestas suficientemente claras sobre lo sucedido anteriormente.

También está en juego la seguridad de las personas

Existe además otro problema que conocemos perfectamente quienes vivimos en las parroquias rurales: nuestras carreteras no están preparadas para convertirse en vías de circulación habitual de maquinaria y vehículos pesados. Muchas son caminos y callejas por las que apenas puede circular un vehículo.

La AS-366, una de las principales conexiones con La Pola, presenta numerosos tramos estrechos y sin arcén. Introducir vehículos y maquinaria de gran tonelaje en esta red viaria aumenta el riesgo para vecinos, ciclistas, peatones y conductores y genera situaciones especialmente preocupantes cuando deben cruzarse vehículos pesados con tráfico ordinario.

A ello se añaden ruido, vibraciones y pérdida de tranquilidad en pueblos cuya realidad cotidiana nada tiene que ver con una actividad industrial de estas características.

Y están también nuestras casas. Una vivienda rural no es simplemente una construcción próxima a un proyecto minero. Es el hogar de una familia y, en muchos casos, el patrimonio construido durante generaciones. Cuando un vecino siente vibraciones debajo de su casa o descubre una grieta después de unas actuaciones en el entorno, no se le puede pedir simplemente que asuma la incertidumbre.

La obligación de las administraciones es prevenir, controlar, medir y, cuando exista una denuncia, investigar.

No es un problema de unos pocos pueblos

Este es posiblemente el mensaje más importante que queremos trasladar. Sería un error pensar que estamos ante un conflicto entre una empresa y unos cuantos vecinos de la zona rural. El agua no entiende de límites entre parroquias ni de fronteras entre concejos. Los sistemas de aguas subterráneas forman parte de territorios mucho más amplios.

Por eso queremos que el Ayuntamiento de Siero, el Ayuntamiento de Xixón y el Gobierno del Principado expliquen públicamente qué masas de agua subterránea pueden verse afectadas por estas prospecciones y por una eventual explotación minera, cuál es su importancia para el abastecimiento presente y futuro y qué garantías existen de que no sufrirán alteraciones.

Queremos conocer los estudios. Queremos conocer los datos. Y queremos que esos estudios sean públicos y puedan ser examinados por técnicos independientes. Porque si realmente no existe riesgo para nuestras aguas, no debería existir ningún inconveniente en demostrarlo públicamente.

¿A cambio de qué?

Sabemos cuál será uno de los argumentos que se utilizarán para defender este tipo de proyectos: inversión y creación de empleo. Pero también aquí necesitamos datos y no eslóganes.

¿Cuántos empleos directos y estables se crearían realmente? ¿Cuánto durarían? ¿Qué calidad tendrían? ¿Qué parte de la riqueza generada permanecería en Asturies? ¿Cuántos se perderán en los negocios ya existentes en el Valle que cierren por el deterioro que genera la mina? ¿Y qué coste ambiental, social y territorial tendríamos que asumir a cambio?

No estamos planteando una elección simplista entre empleo y medio ambiente. Estamos preguntando algo mucho más elemental: si unos obtienen el beneficio, ¿quién asume el riesgo?

Porque los vecinos permaneceremos aquí cuando terminen los sondeos. Permaneceremos aquí cuando se vaya la maquinaria. Y permaneceremos aquí cuando las empresas que hoy tienen interés en estos minerales hayan terminado su actividad.

Asturies tiene que aprender a decir «hasta aquí»

Nuestra tierra conoce demasiado bien un determinado modelo de desarrollo: extraer recursos, asumir impactos y descubrir años después que recuperar un territorio resulta infinitamente más difícil que protegerlo.

No todo aquello que existe bajo nuestros pies tiene necesariamente que extraerse. No todo proyecto económicamente rentable para una empresa tiene necesariamente que ser rentable para una sociedad. Y existen recursos cuyo valor debería situarse por encima de cualquier cálculo económico.

El agua es uno de ellos. En un momento en el que Asturies empieza a comprobar que tampoco aquí el agua es infinita, creemos que perforar reiteradamente un territorio con importantes recursos hídricos subterráneos exige aplicar el máximo principio de prudencia.

Por ello, desde Somos Valle del Agua reclamamos que se detengan nuevas actuaciones mientras no exista información pública, suficiente e independiente que permita descartar afecciones sobre las aguas subterráneas y aclarar las incidencias denunciadas durante campañas anteriores.

No pedimos que se nos tranquilice. Pedimos que se nos demuestre que nuestro agua está protegida.

Porque quizá dentro de unas décadas nadie recuerde cuánto valía la fluorita que había debajo de estos montes. Pero nuestros hijos seguirán necesitando el agua que hoy circula bajo ellos.

El agua de Asturias no se pone en riesgo. El agua de Asturies se protege.

Asociación de Vecinos y Vecinas Somos Valle del Agua
Siero – Xixón
3 de septiembre de 2026

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