El valle
Un valle vivo. Un futuro que merece ser defendido.
Entre Siero y Gijón/Xixón, el antiguo Valle de Ranón —hoy reconocido por muchos como Baldornón y su entorno— sigue siendo un territorio habitado, trabajado y querido.
No defendemos una postal. Defendemos casas, fontes, caleyes, praos, pumaradas, ganaderías, pequeños negocios, memoria y vecindad.
Territorio habitado
Defendemos un lugar concreto, no una mancha verde en un plano.
El valle que defendemos no es un espacio vacío a disposición de la industria. Es un territorio con casas, fontes, caleyes, praos, pumaradas, llagares, ganaderías, pequeños negocios, memoria y vecindad.
En el entorno de Baldornón, La Collada, Lavandera, Caldones, Muñó, La Viesca y las parroquias rurales afectadas, hay una forma de vida que no puede reducirse a coordenadas mineras ni a permisos administrativos.
Somos Valle del Agua nace para defender el agua, la tierra, la vida rural y la posibilidad de que este valle tenga futuro sin mina, sin sondeos y sin proyectos impuestos desde fuera.
Lo que nos une
El valle ye casa.
No nos une una ideología. Nos une el amor por un lugar concreto: por las fontes, los caminos, las casas, los praos, los animales, las pumaradas, los llagares, la memoria rural y la vida tranquila de nuestras parroquias.
Decimos no a la mina porque decimos sí a todo eso. Sí a un valle que produce, cuida, alimenta, acoge y mantiene viva una forma de estar en Asturias.
Agua limpia para casas, fincas, animales y huertas.
Caleyes y caminos rurales cuidados, no ocupados por maquinaria pesada.
Praos, pumaradas y ganaderías que siguen dando vida al territorio.
Pequeños negocios, llagares, hostelería y turismo rural con futuro.
Vecindad informada, organizada y escuchada.
El agua que sostiene el valle
Sin agua limpia no hay vida rural posible.
El agua no es un detalle técnico del expediente. Es lo que sostiene las casas, las fincas, las ganaderías, las huertas, los animales, los prados y los pequeños negocios del valle.
Por eso queremos documentar y proteger las fontes, manantiales, pozos, tomas de agua, arroyos, escorrentías, prados húmedos y aguas subterráneas. Lo que ocurre bajo tierra importa tanto como lo que se ve desde la superficie.
Fontes y manantiales
Puntos de agua tradicionales, conocidos por generaciones, que forman parte de la memoria y del uso cotidiano del territorio.
Pozos y tomas de agua
Abastecimientos privados, usos ganaderos, huertas y fincas que dependen de un sistema hídrico que debe respetarse.
Arroyos y escorrentías
El agua que baja por el valle alimenta suelos, prados, cauces, humedad, vegetación y biodiversidad.
Aguas subterráneas
Sondeos, galerías y perforaciones pueden alterar equilibrios que no siempre se ven desde arriba.
Vida rural
El valle ya genera riqueza, trabajo y comunidad.
Defender el valle no significa dejarlo quieto ni convertirlo en museo. Significa proteger las condiciones que permiten que siga vivo: ganadería, sidra, pumaradas, pequeños productores, hostelería, alojamientos rurales, rutas, turismo de naturaleza, autónomos y pequeñas empresas.
Frente a quien presenta la mina como única salida, defendemos un futuro más inteligente: uno que cuide el territorio en vez de destruirlo.
El campo no es pasado
El mundo rural puede ser futuro si se le cuida: con vivienda, caminos, conectividad, servicios, apoyo a autónomos, protección del agua y respeto a quienes ya trabajan la tierra.
Lo que defendemos
Una forma de vida que no cabe en un expediente minero.
En un plano, el valle puede parecer una zona de interés extractivo. Para quienes viven aquí, es casa, trabajo, memoria, paisaje y futuro.
Paisaje y patrimonio
Árboles, caminos, muros, fuentes, caserías, casonas, prados y elementos rurales que forman parte de la identidad del territorio.
Ganadería y prados
La actividad ganadera mantiene abiertos los praos, cuida el paisaje y sostiene una economía ligada al territorio.
Pumaradas y sidra
Las pumaradas y los llagares conectan producción, cultura, paisaje y trabajo local.
Casas y vecindad
El valle está habitado. Hay familias, mayores, niños, propietarios, arrendatarios y personas que han elegido vivir aquí.
Caleyes y caminos
Los caminos rurales no son simples accesos de obra. Son parte de la vida diaria, del trabajo, del paseo y de la relación entre parroquias.
Comunidad
Somos vecinos, familias, propietarios, ganaderos, autónomos, pequeños negocios y personas que no quieren ver desaparecer lo que aman.
Nuestra posición
El valle no está en venta.
No aceptamos que se presente el territorio rural como una zona sacrificable. El valle no es el patio trasero de la ciudad ni de la industria.
Rechazamos la mina La Viesca, los nuevos sondeos mineros y cualquier proyecto que trate nuestras parroquias como un soporte para intereses decididos desde fuera.
No a la mina La Viesca.
No a nuevos sondeos mineros.
Sí al agua limpia.
Sí a la vida rural.
Sí a un futuro decidido con la vecindad.
Ayúdanos a documentarlo
Lo que se conoce, se defiende mejor.
Queremos construir un inventario ciudadano del valle: fontes, pozos, tomas de agua, caminos, daños, negocios, explotaciones, patrimonio rural, puntos sensibles y memoria vecinal.
Si conoces una fuente, un camino, una finca afectada, una zona sensible, una historia del valle o un elemento que deba protegerse, puedes ayudarnos a documentarlo.
Súmate
Defender el valle es tarea de todos.
Puedes colaborar aportando información, fotos, documentos, memoria vecinal, contactos, difusión o simplemente estando presente. Cada persona suma.
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